Era un niño que iba por la montaña que se llamaba la montaña de la felicidad,se encontró una reina que estaba en apuros y el niño que se llamaba Temullín fue con su espada de caramelo a asustar a los salteadores de caminos, y los asustó, entonces salvó a una reina que no conocía y continuó su camino, luego se encontro a una chica enferma y la curó y ya cuando llegó ya sabía porque la llamaban así.